Dile que le quieres

Dile que le quieres

Uno de mis principales problemas es que no termino jamás lo que comienzo pero espero que este programa semanal que os presento hoy, sí tenga continuidad.

Se llama “Dile que le quieres” y va a ser completamente diferente a los normales porque vamos a hablar de la vida misma. Contaremos anécdotas e historias y es porque todo el mundo necesitamos que alguien nos quiera y además necesitamos que nos lo diga. Hemos perdido en esta civilización la capacidad de plantarnos ante los demás personas y decirlas cosas bonitas y eso precisamente es lo que necesita, que alguien venga y nos lo diga.

Hola a todos! En este capítulo de este programa vamos a ver cómo es posible que el mundo se haya insensibilizado tantísimo y todos somos como somos en comparación con los demás por haber perdido la cabeza sólo y exclusivamente por una razón: el dinero. ¿Cómo es posible que nuestra civilización se haya vuelto tan totalmente loca por el dinero y se ha vuelto tan insensible ante el dolor ajeno? Es increíble la falta de empatía que llegamos a tener y que se ve a cada paso que damos. Hoy lo vamos a ver y voy a hablar con vosotros como si estuviera tomándome un cafecillo con vosotros porque también todo el mundo necesita un momentillo de estar con gente para hablar un poquillo. Gracias por estar ahí siempre.

En este capítulo de Dile que le quieres vamos a tratar directamente la posibilidad que tenemos los seres humanos si nos lo creemos. Hemos perdido de forma privada la creencia de pensar en que el bien puede estar por encima del mal para que la justicia prevalezca más allá de envidias y avaricias y todo ha sido por básicamente porque nos hemos pensado que no hay más sistemas de vivir dentro de un planeta en donde vivir es difícil ya de por sí. ¿Cómo hemos llegado a esta situación en donde todo poco a poco y de forma oculta la vida se ha ido convirtiendo en castigo en vez de en oportunidades de que todo sea más justo en vez de menos corrupto? Por avaricia y porque cuánto más se tiene más se quiere por encima de todo y eso no es justo. Y de eso vamos a hablar aquí.

¿Cómo es posible que la falta de empatía haya llevado a la civilización al momento en el que nada importa y lo que único que importa es el dinero por encima de cualquier cosa? En este mismo medio lo vemos todos los días, personas que dan lo que sea por verse en programas relacionados dando lo que haya que dar sin importar que existe una vida que hay que cuidar. ¿Qué está ocurriendo en nuestra civilización que nuestros gobernantes hacen lo que sea por agarrarnos por encima de nuestra dignidad y por qué no vivimos un poco ese momento de paz interior en el que nos damos cuenta de que hay que parar todo esto?

En este episodio de dile que le quieres quiero hablar de amor, quiero hablar de vida y quiero llevaros un mensaje que toque vuestro corazón para que a vosotros os pase lo mismo al menos una vez esta semana y ojalá eso le pase a alguien esta mismo semana. Un movimiento de hacer algo bueno al menos una vez por semana.

Un mensaje positivo dentro de un montón de negatividad. ¿Es posible? Lo es. Pero se nos ha olvidado hablar de lo posible que es y ya no nos acordamos de que nuestros gobernantes son quienes son porque nosotros les dejamos que sean así y nuestros hijos engendran monstruos que serán esos gobernantes, porque nosotros no paramos esta máquina de locura que nunca para a la hora de etiquetar todo.

Y es que increíblemente, hoy todo es un meme convertido en dinero y ande yo caliente muérase la gente y la verdad, algo que jamás debería permitirse. Dile que le quieres hoy busca el amor de todos en un pantallazo de redes sociales sin angustias proponiendo un proyecto de ser una persona por fin, y no lo que podrías haber sido. Lo que eres desde el bien.

¿Llegamos a apreciar lo que llegamos a tener en la vida? En mis entradas y salidas del hospital de los últimos días he llegado a ver escenas tan duras que se me caía al corazón al suelo, pero que a la vez me lo llenaban de esperanza y amor.¿Por qué esa ironía?

No lo sé. Me dieron medicinas para calmar mi lóbulo temporal derecho para que no estallase de nuevo y amaba a la par que entendía el mundo de otra manera gracias a esas medicinas. Algo curioso, pero terrible. No recordaba quién era ni yo ni la gente que me quería. Olvidé amar. Eso para un ser humano es desconcertante. Te olvidas de querer.

Con el paso de las horas la actividad epiléptica fue cesando y el amor lo llegué a ver de otra manera. El amor, como motor, como fuerza para sobrellevar un tiempo olvidado. El amor como algo invisible que debía comerse la existencia de todas las lagunas que el mundo tiene ya reservadas.
Algo angustiante.

La realidad me mordía, veía todo diferente, mi cerebro me mostraba un aspecto de la vida que nunca había visto y luego al salir a la calle el mundo fue diferente, distinto.Madrid está lleno de tiburones y me dio pena la pobreza de la gente ante la riqueza que podría tener.

Pero aún así, siempre lo digo. Por muchos palos que te de la vida hay que seguir: con que una sola persona escuche lo que digo, me vale con hacer este vídeo. Es un “dile que le quieres”, no aspira nada más que a intentar mostrar algo de un amor que podría ser infinito partiendo de una sola sonrisa.

En este canal no nos vamos a cortar a la hora de contar lo que se llega a ver en una sociedad que ya a llegado al límite de la palabra “dolor”.

La economía, los bancos, los desfalcos, la organización, la manera de moverse de la gente y sobre todo la forma que tenemos de ver el mundo serán una vez más el núcleo de un programa de esta serie, la cual, aunque tenga poquito público, aspira a tener algún día un contacto mayor a través de las redes sociales.

Somos más y lo conseguiremos. El amor y el cariño tienen que poder con el mal y la guerra y todo el mundo lo sabe. Dile que le quieres!

En este episodio vamos a hablar de las relaciones humanas que se crean cuando estamos en momentos en donde no tenemos por culpa de nuestros políticos. ¿Por qué no se tira de la cuerda? ¿Por qué se ha inculcado tantísimo miedo a nuestro sistema de creencias? A quién le conviene que España (y cualquier país desde donde me veáis) no sea un país con habitantes atrevidos que pida explicaciones a unos -sus- políticos cobardes y ladrones?

No os perdáis este programa de hoy, desde el cual, una vez más, sin miedo,
y con amor y cariño buscaremos hablar con libertad.

Vicente Fuentes

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